(Imagen: Estiletes modernos, usados con pantallas táctiles en dispositivos electrónicos tales como la Nintendo DS y las PDAs. Fuente: Wikipedia.)En este sentido, Marías es como un mal personaje literario: solo escribe, no vive: ni come ni usa el bidé; acaso sea como esos personajes planos que no revisten complejidad. Los secundarios, por ejemplo, suelen ser de este tipo: su única forma de hacerse notar en una novela es mediante un rasgo, una mueca, un gesto que los caracteriza y los define para siempre. Tienen uno o dos atributos personales que los hacen previsibles en maneras y modos, en su comportamiento constante y perpetuo. Precisamente, dejé de leer los artículos de Marías por esta razón: uno los empieza a leer y ya sabe que tendrán esa moralina, justificada o no, que los hace a todos similares. Entonces, ¿por qué hablar de Marías si lo he dejado de leer? No lo conozco, pero me cae simpático. Sin embargo, pienso que, precisamente, gracias a varios blogs que él detesta (Apostillas literarias, El lamento de Portnoy y La viga en mi ojo), y que leo con asiduidad, he podido enterarme de su artículo; por lo tanto, los blogs son útiles hasta para leer a escritores que detestan los blogs.
De su artículo se derivan diez cosas:
- Que usa máquina de escribir (se respeta, pero es como si a partir de la invención de la imprenta de tipos se siguiese utilizando el estilete mesopotámico).
- Que a finales de 2008 ha navegado por la Red por primera vez en su vida, “o casi” (debió sentir el mismo aspaviento que sintió el cavernícola al salir por primera vez de la cueva).
- Que Javier Marías se busca, como todos, en Google (lo que no hace a Javier Marías distinto a cualquier escritor): “logré visitar por fin, al cabo de unos diez años desde su creación, la web que lleva mi nombre y que montó por propia iniciativa una lectora de Gijón”, nos dice.
- Que en el ratito que estuvo navegando por la Red le dio tiempo a leer “todo lo habido y por haber”. (Los médicos suelen recomendar a los padres que, para que sus hijos no sufran un empacho informativo, moderen el uso de Internet. Es lo que se conoce como El síndrome de fatiga por exceso de información, o, por decirlo en su lengua, Information Fatigue Syndrome (IFS), es decir, «un estado psicológico de “hiperexcitación”, “ansiedad” e “inseguridad” que provoca la “parálisis de la capacidad analítica”, pudiendo conducir a “decisiones imprudentes y a conclusiones distorsionadas”»).
- Que sigue sin cuidar demasiado su estilo, pues abusa de las rimas internas (pero esto es lo de menos).
- Que Internet, sin embargo, le aportó conocimiento, por ejemplo, sobre la “mala documentación” de periodistas y novelistas que escriben novelas históricas sin haberse documentado antes.
- Que confunde formatos dialécticos: un blog ni es un teléfono ni tampoco la barra de un bar.
- Que soporta su soledad supremamente, a diferencia del resto de mortales, que tenemos que recluirnos en los blogs para hacer mas llevadera la nuestra, soportando la libertad de expresión y el diálogo de quienes nos visitan.
- Que no ha sabido viajar por la Red y ha caído en las garras de blogs zafios y malandrines, esos que, como en los peores barrios de ciudades, lo atracan a uno, le pegan una paliza o, más suave, lo insultan paleta y chanflonamente: “No sé, pero asomarse a esa inmensa taberna que son los blogs y foros de Internet, en España, le hace tener a uno la sensación de vivir en una región ocultamente furibunda, en la que más vale no entrar, si es posible.”
- Que los foros y blogs ingleses son superiores a los de habla española: “En esa lengua [inglesa] la gente es más propensa a emitir sus opiniones, a discutir civilizadamente, a pedir una información o aportar otra interesante y útil”, dice.
Con todo esto, me parece un error que Javier Marías no quiera atraer hacia sí lectores más jóvenes, de esos que usan Internet y disponen de herramientas como blogs para insultarse, desinformar a la gente y, sobre todo, envenenar con sus escritos a los pobres e indefensos hablantes de una lengua (la española o castellana) que, además, es en la que lo leemos y en la que él escribe.
11 comentarios:
Me asombra la capacidad de destrucción que tiene el ser humano.
Hola, Mateo:
No iba a comentar nada, para no argumentar la tesis de Javier Marías sobre lo improcedente de los comentarios y el uso de nicks en los blogs. Pero me ha parecido que has leído muy bien el artículo, desgajando cada uno de sus puntos, así que intentaré decir algo que merezca la pena.
a)No ha sabido buscar en internet los buenos blogs.
b)Alguien puede pensar que solo se refiere a los trols, pero habla de modo general, cosa que no hay que hacer.
c)¿Escribirá un nuevo artículo agradeciendo que se le rompiese la máquina de escribir y ahora haya visto las virtudes del ordenador?
Me recuerda a Sánchez-Dragó, quien pensaba lo mismo que Marías hasta que descubrió el ciberespacio.
Hasta pronto,
Rebeca
A Javier Marías si que le gusta mi blog.
No sé qué pensar de todo esto. La caspa de los escriores ha existido siempre, el rechazo hacia los nuevos medios y formatos de escritura. Estoy convencido de que Cervantes rechazaría la máquina de escribir si cayese en sus manos. Recordemos que fue el periodismo lo que trajo consigo el uso de la máquina de escribir entre los escritores. Hasta hace muy poco ellos escribían a mano.
Muy buen blog,
Volveré por aquí más a menudo.
R.
Robot, digo CA, ¿a qué te refieres?
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Rebeca, los buenos blogs los eligen los navegantes. Cada cual el suyo o los suyos. Que se diga que no hay buenos escritos en internet (blogs y foros) me parece generalizar demasiado. Allá él.
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Qué suerte, Alex, debes ser el único. ya te he dicho lo ue tenía que decir.
Saludos.
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Tienes mucha razón, Richard, en el sentido de que vendrán nuevos formatos e instrumento sde escritura y quienes ahora vivimos, ¿los podremos soportar o nos volveremos casposos?
Pues a mí si me gusta, aunque cada vez escribas peor.
Besos,
Alba
El primer escritor que empleó una máquina de escribir para trasladar una historia al papel, según se dice, fue Mark Twain, y eso fue a finales del siglo XIX. Todavía hay escritores que prefieren trabajar con boli (o pluma-fetiche) y después alguien avezado en caligrafías lo pasa a ordenador. O también hay quien ejerce su derecho a dictador y transmite via oral su discurso a un dactilógrafo. Supongo que dentro de un siglo (¡qué coño será de nosotros!) habrá todavía escritores (¡qué coño será de ellos!) que escriban con máquina, con boli, con pluma-fetiche, con ordenador, con... (¡quién coño sabe!).
J.
Vaya, Alba, simepre hermosa, siempre bella, siempre con lengua viperina, pero, en el fondo, te quiero.
Nos vemos la semana que viene,
M.
El futuro es tan incierto... ¿verdad J? Fíjate que a lo mejor este Olentzero pido un PDA para escribir novela.
Salud.
Yo no me he buscado nunca en google.
Andres Sorel
Nunca he dicho lo contrario.
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