martes 30 de diciembre de 2008

Nazis del siglo XXI

Ayer me preguntaba si el único camino son las bombas. Hace meses (en febrero) el intelectual judío Amos Oz afirmaba en un artículo que Israel no debía invadir Gaza. Israel no debía dejarse llevar por las pasiones ni invadir Gaza porque una invasión terrestre de esta región causaría más muertos que los misiles Qassam, algo que estamos viendo estos días. Además, volver a ocupar la franja de Gaza no acabaría necesariamente con los lanzamientos de cohetes contra Sederot y sus alrededores. Las fuerzas de ocupación israelíes sufrirían atentados un día sí y otro también, conseguirán unir a las masas y a los países árabes y musulmanes detrás de Hamás, que entonces estaba aislado y contaba con el desprecio de la mayor parte de los árabes. Al conquistar Gaza el Estado de Israel terminaría perjudicado y ni la fuerza de ocupación tendría un solo día de paz ni lo tendrán tampoco los habitantes de las ciudades próximas a la franja de Gaza.

(Fotografía: tumba de Joseph Roth, autor de Judíos errantes, en París.)

La raíz del problema de Gaza es la miseria en que viven los palestinos en los campos de refugiados, producida por el bloqueo israelí. El pueblo palestino debe tener esperanza para sobrevivir en tal desesperación. Creo que “el alto el fuego”, a pesar del precio político, se muestra como la vía más clara, y positiva, que puede solucionar el problema en la franja de Gaza porque éste es el precio político menos letal y más soportable de todos cuantos tendría que pagar Israel por una decisión apresurada y errónea.

Además Hamas e Israel no están al mismo nivel militar y económico en el eterno conflicto. No olvidemos que Israel recibe las mismas armas que EE.UU. fabrica -tanques, misiles, radares, equipos todos ellos modernísimos- casi inmediatamente después de tenerlos ellos en sus bases. Por el contrario, ¿qué tienen los palestinos para defenderse? Hamas basa su fuerza en los mísiles caseros Qassam, el fusil kalashnikov y el atentado suicida, sin duda, la forma más desesperada de defensa, incomprensible por el mundo occidental. Los civiles, sin embargo, solamente tienen piedras.

Ni que decir tiene que el poder económico judío es muy superior al palestino: se trata, en efecto, de una economía tecnológicamente muy avanzada, que ocupa el puesto 23 de los 177 países valorados en el índice de Desarrollo Humano de la ONU. Es de este modo el país más desarrollado de Oriente Medio y el tercero de toda Asia. Y no se puede comparar a un elefante (Israel) con una hormiga (Palestina).

Amoz Oz tenía razón e Israel no debe invadir Gaza, porque el diálogo es el único camino hacia la paz. Nosotros en nuestra tranquilidad navideña de arroz con leche y uvas estamos muy tranquilos, pero no olvidemos que la ruina de la civilización occidental del siglo XX comenzó con una pequeña invasión a la que no dieron importancia en su momento. Además de que el genocidio del pueblo palestino, entre otras cosas, solamente puede arrastrar a los judíos hacia la comparación con los nazis, aunque estos sean del siglo XXI.

2 comentarios:

El hada del Sur dijo...

Hola Mateo:
Buen articulo.
Me preguntaba hace unos días como sufrieron los judios en alemania con la segunda guerra mundial. Me preguntaba como podian pasar estas cosas. Pero desde luego parece que la historia se repite, en este caso ellos son los nazis ahora. Mateo el ser humano no aprende.
Te deseo a ti un feliz año. Un abrazo. Matilde

Mateo de Paz dijo...

Hola, Matilde.
Gracias a ti por leerme. El libro de Joseph Roth da bastantes claves, bastantes llaves para abrir puertas a esas cuestiones. Pone al mismo nivel la persecución de los cristianos y la de los judíos, idea nada descabellada, como tampoco lo es poner al mismo nivel a judíos y palestinos ahora.
La cosa es sencilla: quienes fueron víctimas ahora son verdugos.
Feliz año para ti.
Otro abrazo.