lunes 26 de enero de 2009

Jardines donde las hojas secas son dulces y los codos de las ninfas como escamas transparentes...

Prestad atención a esto:

"¿Por qué decimos que Dios es creador? Porque todas las cosas las hizo de la nada. ¿Por qué decimos que Dios es Señor de todas las cosas? Porque todas Le pertenecen, y cuida de ellas con sabiduría y bondad pero no consigo dormirme o estamos atravesando algún túnel. Es cierto que yo podría contar mi historia, una historia hecha de sombras, partitura del vacío, rosa líquida de nada. En mi infancia llueve siempre. Yo camino hacia el colegio de la mano de mamá, y estoy temblando. Como a toda prisa para llegar a tiempo a clase y vomito entre dos autos. Hay un buzón absurdo en la esquina que recuerda mucho un cumpleaños."



Y si tenéis tiempo también a esto otro:

"¿Qué quiere decir morirse? Morirse quiere decir una cinta fea en las pamelas, parientes enguantados, el luto musical del piano sonando en la terraza, y dejar de ver a los otros. Cuando uno se muere, uno ya no puede ver más a los otros y eso quiere decir morirse. Su padre, por ejemplo, que entraba a medianoche en su cuarto cuando ella tenía pesadillas o fiebre, es seguro que ya no puede verla. Anatalia recuerda que su padre tenía un catalejo que te llenaba de mar, un silbato de madera, una caja de pinturas al óleo en cuyo interior parecían contenerse todos los pinares del mundo, todos los bosques, futuros abetos sordomudos y playas en potencia. Y esa palabra tan rara: morirse. Pero no por eso Anatalia piensa que su padre ha dejado de entrar en las habitaciones. Eso no lo piensa Anatalia. Anatalia piensa más bien que su padre continúa entrando y saliendo a tientas de las habitaciones mal iluminadas de la muerte, buscándola a ella y buscando en ella la fiebre, y no puede encontrarla. Morirse quiere decir estar obligado a entrar y salir de los cuartos todo el tiempo preguntando si saben de alguien que esa noche tiene fiebre. No lo puede evitar, cada vez que recuerda a su padre le ve correr extraviado con un termómetro en la mano, a través de pasillos y vestíbulos y corredores interminables buscando una cama donde ni ella ni la pesadilla duermen. ¿Y cómo va a encontrarla ahora que viajan de un lado para otro sin detenerse buscando el Establecimiento de Baños? Su padre no va a saber. Y si no puede encontrarla, ¿entonces de qué sirve morirse? Abrir y cerrar tantas puertas al cabo del día sin encontrar a nadie debe de cansar mucho, y tal vez su padre esté ya desanimado. Anatalia sufre al pensar eso porque sabe que de todas las habitaciones posibles que su padre ha recorrido desde que murió (y deben de ser muchas), la alcoba donde se encuentra ella, la alcoba de los vivos, precisamente ésa, es la única donde su padre nunca podrá entrar para hacerle compañía o consolarla en la fiebre."

1 comentarios:

Enrique Fábregas dijo...

Eloy Tizón es uno d elos cuentistas más grandes de finales del siglo XX en España. El otro día decían en El País que en hispanoamérica había tradición, cosa que aquí no. Si alguien coge el testigo de Chejov y Carver en nuestro apís ese es Eloy Tizón.