Algunos biógrafos entusiastas cuentan que en su lecho de muerte Poe preguntó si quedaba "alguna esperanza". Como el médico respondió que estaba muy grave, él rectificó, aclarando si había "esperanza para un miserable como yo". El cuentista más grande se veía pequeño y aunque pudo imaginarse París sin conocerlo, no intuyó que su obra sería aquello que salvara a un miserable como él de vivir en el pozo del olvido.
Ahora bien, la leyenda en torno a su muerte, aquella biografía mítica, es, sin duda, uno de los mejores cuentos de Poe. Esto hay que agradecer a sus biógrafos entusiastas. La imaginación del que no estuvo allí -es decir, el biógrafo- puede hacer ver al lector -también entusiasta- que aquél conoció cada palmo del territorio y los acontecimientos escritos. La escritura es así de agradecida, además de fabulosa, pero es lo único que tenemos al alcance, después de su muerte, para saber la verdad, si es que ésta definitivamente existiese, o fuese también una mentira.
La verdad es que los días y minutos de su muerte pertenecen al territorio de lo que nunca sabremos a ciencia cierta, como suele decirse. Si pasó de verdad, si la muerte no fue causa de la bebida, sino del delirium tremens, la tuberculosis o, incluso, un tumor cerebral, tal y como nos cuenta Peter Ackroyd, su más reciente biógrafo entusiasta, ni en los siglos venideros, así como en los ciento sesenta años anteriores a éste que ahora vivimos, lograremos saberlo. Podemos imaginarnos su muerte, como Carver se imaginó la de Chéjov, Tabuchi la de Pessoa y Alberto Cavallari la de Tolstoi. Sin embargo, casi todos coinciden en señalar que Poe murió intoxicado de alcohol y narcóticos, por lo republicanos o por los demócratas, al ser utilizado como votante en repetidas ocasiones en las elecciones de Baltimore camino de Filadelfia (éste debía de ser el lugar de su tumba). George Walter lo cuenta muy bien en Poe. Edgar Allan Poe, poeta americano (1995):
- "Bandas organizadas de agentes electorales recorrían las calles de la ciudad y del puerto dedicadas a [...] abordar a los viandantes solitarios [...] y encaminarlos hacia las oficinas electorales en las que los jueces asalariados no oponían ningún inconveniente para inscribirlos en las listas. [...] En cuanto a la técnica de los agentes electorales de la época [...] consistía en neutralizar a sus presas con una mezcla de whisky y narcótico para arrastrarlos de oficina electoral en oficina electoral [...] Una vez cumplido su papel, las víctimas eran encerradas en [...] lugar oscuro [...] antes de ser arrojadas sobre los adoquines en un estado de embotamiento [...]. Según [...] un periodista [...], los demócratas habían enjaulado a setenta y cinco electores [...] y los republicanos entre ciento treinta y cinco y ciento cuarenta. [...] Todo conduce a creer que Edgar Poe cayó en manos de rufianes de un partido o del otro y que su débil organismo no pudo sobrevivir el tratamiento aplicado”.
Esto demuestra que, a diferencia de España -donde se suele utilizar gente muerta-, en Estados Unidos son los alcohólicos quienes favorecen a los candidatos en días de elecciones. También demuestra que, al menos entonces, los republicanos eran quienes duplicaban a los demócratas a la hora de emborrachar a sus votantes solitarios y necesitados de compañía con la que levantar un vaso de whisky. Y es que, como dice Cortázar en el prólogo a los Cuentos Completos (Augur Libros, 2008), el más solitario de los hombres nunca supo estar solo.
Ahora bien, que el biógrafo entusiasta no estuviese allí no quiere decir que no pueda imaginarse lo que pasó. Un escritor puede imaginarse el París del XIX sin conocerlo, llenándose de fantasías, no siempre eróticas. Con el tiempo, ese mismo escritor podrá finalmente escribir sobre París, u otras ciudades, visitar los lugares que nunca pisó, llenar el espacio literario de gente diversa y hacer que entre ellos tengan relaciones. Entonces el lector pensará que ese escritor vivió en realidad aquellos lugares y aquellas experiencias.
(Estos días han aparecido muchas, pero una buena edición y clásica de sus Cuentos Completos es la de Augur Libros, con prólogo y traducción de Julio Cortázar.)
En definitiva, resulta curioso que Poe, quien nunca estuvo en Francia, dibujara París como si hubiese vivido muy cerca de las diversas rues por donde suceden los acontecimientos de algunos de sus mejores cuentos, como «La carta robada», el texto de ayer. Seguramente este hecho hizo que un 23 de enero de 1953 (viernes) Juan Ramón Jiménez, un poeta nada nobel, por cierto, se confundiese ante sus alumnos de Puerto Rico en su célebre y reputado Curso de Modernismo y soltara aquella falacia creíble de «Poe está dos años en Francia, que le influye». Según otros, sin embargo, Poe vivió en Inglaterra desde junio de 1815 hasta junio de 1820. Que «La carta robada» se sitúe en París y encima sea un cuento escrito en primera persona no es una prueba empírica para pensar y creer que Poe viviese en París. Más bien al contrario, esto demuestra que uno de los valores más importantes de un cuentista reside precisamente en su capacidad de imaginar realidades nunca vistas e inventar mundos nuevos.
(Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de enero de 1809 y murió a las tres de la madrugada del 7 de octubre de 1849. Yo quisiera creer sin embargo que Poe ni murió ni nació sino que su existencia se debe a la imaginación de un escritor entusiasta de los años 50, por ejemplo, que nunca lo vio, pero que pudo intuir la naturaleza de tamaño personaje, suponiendo su vida, su muerte y su obra. «Que Dios ayude a mi pobre alma», dijo Poe al morir.)
13 comentarios:
Es curioso, pero el otro día empecé a ver que la Red y los periódicos se llenaban de Poe(ticas) sobre el cuento y no sabía por qué. Ahora me doy cuenta de que hoy murió Poe, el gran cuentista.
Gracias por aclarármelo; aunque personalmente a mí, Poe ni me va ni me viene. Creo que se la ha dado más cancha de la que se merece. La culpa de todo es de Baudelaire.
Adiós.
Andrés
Gracias por el texto sobre Poe (si es cierta esta versión sobre su muerte, es terrible y digna de aparecer en un cuento del propio Poe). Felicidades por tu blog.
Lo cierto, querido mateo, es que han salido muchos textos sobre poe estos días en prensa radio y tv, pero ninguno ha hablado de la muerte en el día de su nacimiento. un día me tienes que explicar con unas copas cuál es la razón de tu pasión por los temas mortuorios. Buen post, Alejandro.
Pensé que nunca más volvería a leerte. Azares del destino me trajeron a tu nuevo blog. Y me alegro. Coincidencias en el nuevo mundo, una amiga me acaba de avisar de la publicación de una nueva edición de "La caída de la Casa de Usher", de Edgar Allan Poe aquí en México.
Saludos
Es inquietante que en tiempos eletorales las fuerzas del orden y del desorden consigan votos de la forma mas aberrante posible........ De este viaje no se salva ni Poe, iria el abuelo Paco..... en galicia, lo sé, un tal Pepe se llevo a mi abuelo de la mano para que fuese a votar con el y la papeleta marcada. Así no hay quien viva, Chalton.....
Querido Mateo:
Estaba buscando información sobre Poe y he dado con tu magnífico blog. Tienes razón cuando dices que la muerte de Poe es un enigma, un cuento chino. En la wikipedia, de la que soy una viciosa, dice lo siguiente (copio y pego): "La muerte de Edgar Allan Poe se produjo el día 7 de octubre de 1849, cuando el escritor contaba 40 años de edad. Ha estado siempre rodeada de misterio, y todavía se discute su causa exacta. Cuatro días antes de su muerte, el 3 de octubre, Poe fue encontrado en las calles de Baltimore, Maryland, en un estado delirante. Según Joseph W. Walker,[1] la persona que lo encontró, el escritor estaba «muy angustiado, y (...) necesitado de ayuda inmediata».[2] Fue llevado al hospital de la Universidad Washington (Washington College Hospital), donde murió a las 5 a.m. (UTC-5) del domingo 7 de octubre. En ningún momento tuvo la lucidez necesaria para explicar de forma coherente cómo había llegado a dicho estado.
Gran parte de la información existente sobre los últimos días en la vida de Poe proviene del doctor John Joseph Moran, el médico que lo trató en el hospital.[3] Tras un pequeño funeral, Poe fue enterrado en el cementerio de Westminster, pero, muchos años más tarde, en 1875, sus restos fueron trasladados a un monumento mayor. Este último marca también el lugar de entierro de su esposa, Virginia, y el de su suegra, Maria Clemm.
Las teorías sobre las causas de la muerte de Poe incluyen el suicidio, el asesinato, cólera, rabia, sífilis e incluso haber sido captado por agentes electorales que lo indujeron a beber para hacerlo votar y luego, ya en estado de embriaguez, lo abandonaron a su suerte.[4] Sin embargo, la evidencia respecto a la influencia del alcohol es muy discutida.[5]
Dos días después de la muerte de Poe, apareció un obituario firmado por un tal "Ludwig", que luego se reveló era realmente el crítico y antologista Rufus Wilmot Griswold. Griswold, quien más tarde se convirtió en el albacea literario efectivo de las obras de Poe, fue realmente uno de sus rivales literarios, y quien posteriormente publicó su primera biografía completa, retratándolo como un depravado, un borracho y un loco turbado por las drogas, y llegando incluso a falsificar cartas del poeta como evidencia de ello.[6] Se cree que gran parte de la evidencia utilizada para construir esta imagen fue forjada por Griswold, y a pesar de que muchos amigos de Poe lo denunciaron,[7] ésta fue la interpretación que tuvo un impacto más duradero."
besos y gracias por escribir,
Marisa de León.
PD: Volveré por aquí.
¿En qué te basas para decir que Poe era "El cuentista más grande"? Me gustaría que argumentaras un poco más esta idea, porque al menos yo no la veo.
A Anónimo:
Bueno, yo creo que, al igual que Cervantes sentó las bases de la novela moderna, Poe hizo lo propio que el relato, que perfeccionó por necesidades económicas.
Como padre de dicha estructura (que exigiría un largo análisis y que Mateo explicaría a la perfección), Poe se merece ese calificativo y muchos más.
Yo estoy de acuerdo con lo que ha dicho nuestro anfitrión.
J.
Verás, J.
El mejor cuentista del mundo, y estoy de acuerdo con Somerset Maugham fue Rudyard Kipling. Aquel novelista, aprendiz de Kipling, por cierto, decía que (los de mayor longitud), escribió una serie de relatos que sólo pueden con justicia "considerarse magistrales". Hasta Borges escribió sobre Kypling, atacado tanto de fascista como de simplista:
“He aquí lo indiscutible: la obra –poética y prosaica– de Kipling es infinitamente más compleja que las tesis que ilustra. Al igual que todos los hombres, Rudyard Kipling fue muchos hombres –el caballero inglés, el imperialista, el bibliófilo, el interlocutor de soldados y de montañas–, pero ninguno con más convicción que el artífice”.
Lamentablemente, Poe no llega a esta magistralidad y es porque en sus cuentos se aprecian las costuras. Quizá sea porque fue el primero, antes incluso que Freud, en contar lo fascinante que es la conciencia del hombre.
Raúl (antes Anónimo)
Bueno, Raúl, supongo que no puedo opinar mucho porque no tengo argumentos.
A Kipling le leía de pequeño (las novelas) y me encantaba (en esos magníficos libros de Ediciones G.P.: Libros Plaza Alcotán Aventura o Reno). Lo único que tengo de cuentos de Kipling es "Nuevos cuentos de las colinas" en cuya portada viene un indio llevando un venado. No me acuerdo de nada (es lógico).
A Poe también le leí hace mucho, y de éste si guardo memoria.
También está bien que recuerdes a Maugham (que también escribió relatos: "Tras una noche de espanto" o "En los mares del sur", que los tengo en Libro Plaza) porque está bastante olvidado y tenía maravillas como "El filo de la navaja" o "Soberbia". Supongo que, como fueron autores que se salvaron de la criba, la quema y la censura franquista, ahora los miramos de refilón y por encima del hombro.
Pero bueno, lo dicho del padre del relato moderno. ¿O se te ocurre otro anterior a Poe que lo hiciera?
J.
Perdonad que me meta donde no me llaman, pero parece que se está abriendo un debate digno de intervenir. Creo que ni Poe es el más grande ni ¿Kipling?
Sin duda, el que más ha aportado hasta ahora en las letras hispanas ha sido el traductor de Poe, Cortázar. Ese sí que es un grandísimo cuentista.
Yo creo que no es necesario comparar. Siempre habrá un punto de vista diferente. Lo que me gustaría es recalcar que Poe no sólo escribió cuentos, entre otros géneros también toco la poesía -y de que manera- aunque como bien a dicho otro lector tuvo que dedicarle más tiempo a los cuentos para poder sobrevivr. En fin, creo que como bien ha dicho Mateo lo más valioso es el poder de la imaginación (con fantasías eróticas incluidas).
Andrés: la culpa n fue de Baudelaire, sino de Yoko Ono. Entonces, ¿The Beatles no son lo que fueron si no estuviese pululando por los estudios Yoko Ono? A un autor hay que medirlo por su obra y no por lo que otros dicen de él (creo).
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José Luis, gracias a ti. Esta versión es tan conocida. Sigo, como sabes, con los ojos abiertos, esa poesía a la intemperie. Saludos.
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¿Pasión mortuoria, Alejandro? ¿Dónde la has visto? ¿En qué te basas? Nos vemos...
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Vaya Cuquita, cuando cerré el otro blog perdí todos los enlaces. Qué suerte volver también a saber de ti y poder leerte.
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Yo había oído lo de los muertos en las lista electorales y que van a por los ancianos a los hospitales y residencias para llevarlos a votar. Después, el bocata de calamares hace el resto. Lamentable.
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Gracias por la información, Marisa.
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Tampoco yo veo que tú argumentes para decir lo contrario, Anónimo. ¿Quieres expresar en profundidad esta idea? te invito.
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Gracias, J, por la defensa. No añadiré mucho más.
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Para gustos están los colores, Raúl, a mí Kypling no me gusta y, considerar que está a la altura de Poe... Lo siento, pero esto sí que me parece una exageración, con todo el respeto, claro.
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Cortázar está bien, ¡cómo negarlo!, pero no olvidemos que fue "traductor" de Poe y por lo tanto se empapó muy pero que muy mucho de sus relatos. Algún poso debió de dejar.
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Eso es cierto, Toni. Poe fue un poeta, ¿metido a cuentista? Tampoco olvidemos que el texto más famoso de Poe es el poema "El cuervo".
Gracias a todos.
Saludos
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