lunes 16 de febrero de 2009
Fuerza de voluntad
Julio Cortázar, que vuelve a estar de moda, decía que el poeta es el hombre que busca el otro lado. Según esto, el poeta trata de ir más allá con la escritura, cruzar el puente que separa dos dimensiones de la experiencia atravesadas por un río. Los poetas, en el fondo, son personas como cualquier otra que quieren ir desde un punto A hasta un punto B, desde el principio hasta la solución del desenlace. Para mí escribir una novela que atrape al lector es como dejar de fumar: hace falta tener mucha fuerza de voluntad. Esta máxima decae cuando precisamente la de novelista, después de la de catador de tabaco, es una de las más propensas a la fumarola negra intensiva. Alguien, no sé quién, me envió el viernes, como si fumara, un libro de autoayuda. No lo había abierto hasta hoy. Viajar en tren hasta el trabajo, cuando las distancias en Madrid desde un punto A hasta un punto B son casi infinitas, como escribir una novela, tiene sus ventajas: se puede leer el periódico gratuito (lugar de donde proviene la cita de Cortázar) y consultar el correo al mismo tiempo. El caso es que el libro que me han enviado se titula Cómo escribir una novela que atrape al lector (El Andén Express, 2008), de Silvia Adela Kohan. Sin género de dudas, esta bendita y generosa mujer no es el primer libro de autoayuda que escribe, también se dedica a la ficción. Lo hojeo y, verdaderamente interesante, te ayuda, aunque sin humor, a elaborar la ficha de un personaje, te pregunta por la clase de novelista que eres, te enseña cuáles son los parientes cercanos del tema, es decir, primos, hermanos y demás familia, la articulación, el esqueleto, la planificación y el montaje y, finalmente, los apuntes de Tom Spanbauer, que es a Chuck Palahniuk lo que John Gardner es a Raymond Carver: su profesor de taller y autoayuda. Durante la hora que ha durado el viaje, he permanecido sentado en el diván de este psicólogo y me he enfrentado a mis fantasmas literarios. Creo que por fin me he dado cuenta de que nunca seré novelista porque me falta la fuerza de voluntad necesaria para dejar de fumar sin manuales. O bien mis amigos novelistas mienten y también ellos reciben en sus casas libros como éste para llegar desde un punto A hasta un punto B. Y pienso, mientras enciendo el primer cigarrillo de la mañana (que es como decir de mi vida), apoyado en la ventana y parafraseando a Cortázar, que el novelista, como el poeta, es el hombre que busca el otro lado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
6 comentarios:
Me interesaría saber dónde está ese libro ahora... me autoayudaría saberlo... yo en mis trayectos voy analizando el efecto causa-consecuencia.
En cualquier librería: estantería sobre técnicas de escritura.
El jueves nos vemos.
Bueno, probablemente este libro de auto-ayuda para escribir una novela provoque hacer novelas semejantes. No imagino una novela de calidad surgiendo de un molde.
Saludos,
Anahí
www.anahiflores.org
Enhorabuena,
un post magnífico
pero no necesitas libro de
autoayuda, el escritor
escribe sin proponérselo,
impulsado por algo más fuerte
que su voluntad o su obligación.
Bien que lo debes de saber.
Yo tampoco, pero por si acaso, Anahí, lo he leído y me he quitado un peso de encima.
Algunas veces me lo propongo; otras es la voluntad la qu eescribe por mí; pero la mayor parte de las veces, escribo obligándome divertirme.
Publicar un comentario en la entrada