*
*
*
*
Lo cierto sea que en estas cosas tan singulares, como se suele decir, que cada perro se lama su cipote, gordo y considerable como todos los problemas que nos afectan. Entretanto sigue habiendo mujeres, médicos y ciudadanos que desconocen si delinquen por abortar algo que "no desean", aunque es mejor vivir, como dicen los curas, con "indeseados", pues de estas cosas ellos saben bastante. Las mujeres siguen siendo las verdaderas afectadas de este delicado y, como digo, embarazoso proceso. Las mujeres, saco de la historia sobre el que descargar la ira de Dios, continúan siendo maltratadas y cubiertas de cardenales a los que ninguno podemos llamar “su señoría”. Entre nosotros, la sociedad española, acostumbrada a darse de hostias sagradas en todo cuanto se refiere a causas morales y religiosas juzga sin pensar ni leer apenas nada más que un par de artículos, todo un hito, o aquellos comentarios que sostienen, con gran pedantería, las tesis de los tertulianos que pasean todo su saber por los platós de las televisiones y que no son otra cosa que las de sus partidos políticos. Acaso el alto grado de analfabetismo que “reina” en España, y que nos hace estar a la cola en materia escolar sea la causa de esa costumbre tan rancia de tirar la piedra para comprender después. Las razones que llevan a una mujer a interrumpir su embarazo, incluso dentro de la legalidad, son tan diversas, como que es diversa la condición y el carácter de las personas. Los grupos antiabortistas tratan de hacernos creer que sus imágenes de niños de dos a cuatro años se corresponden con la realidad de una interrupción realizada tanto a fetos con malformaciones físicas como a fetos germinados de una violación o un estupro. No nos engañemos, la interrupción del embarazo antes de las catorce semanas no es comparable al asesinato de un bebé recién nacido o abandonado en mitad de la calle, en la puerta de los conventos o en un cubo de basura. Lo cierto es que las imágenes o argumentos con que tratan de hacernos ver aquellos grupos vinculados a la Santa Iglesia Católica no sólo caen por su propio peso, sino que invalidan, al introducir soldados del Tercer Reich en la argumentación que dice defender la vida, cualquier tipo de diálogo y entendimiento. Ahora bien, una pregunta que habría que hacerse es qué posibilidades legales ofrece la ley de 1985 para las mujeres: permite, en principio, la interrupción del embarazo en tres casos supuestos: violación, malformaciones en el feto y grave peligro para la vida o la salud física y psíquica de la madre. Para el primero de los casos se dan hasta 12 semanas, mientras que para el segundo hasta 22 semanas. La última de ellas es la más controvertida de todas, la que llaman “coladero”, porque al no tener plazos puede abortar cualquier mujer a quien le suponga un peligro dar a luz un niño: económico, de inmadurez, desconocimiento de la identidad del padre, y un largo etcétera que tiene que ver con la supervivencia de la madre y de los padres en perjuicio de la interrupción del feto, algo que lejos de cuanto sostienen ideológicamente los obispos y sus acólitos, no es un ser formado sino un embrión o, como mucho, un feto. En esta polémica del aborto es de ignorantes pensar que estamos hablando de bebés de entre dos y cinco años de edad que miran hacia la cámara con cara de no haber roto un plato en su vida. Y este argumento, junto con el de la fotografía que acompaña a la propaganda repartida en estaciones de metro del aborto (por cierto, muy mal escrita) como un holocausto silenciado, la niña del chaquetón rojo de La lista de Schindler, film de Steven Spilberg, son falacias y solo falacias, pues si así fuera ya entraríamos en un tema mucho más delicado: el del infanticidio, y no el del aborto, que es interrumpir algo antes de que se produzca. Es cierto que la edad de dieciséis años va a dar más problemas que concordia, pero no nos olvidemos de que en materia de legalidad siempre hay errores, como la edad de responsabilidad criminal con la que un menor puede cometer un crimen, contraer matrimonio o incluso ser engañado en el consentimiento sexual, que en España es desde los 13 años. Al menos yo estoy convencido de que con esta nueva Ley de Interrupción del Embarazo se trata fundamentalmente de que las mujeres pasen de ilegales y clandestinas a legales y protegidas. Punto.
3 comentarios:
Para no tener tiempo se te ha visto muy lúcido querido amigo Mateo. Suscribo, sin añadir más que unas gotitas de estupefacción reaccionaria, tus reflexiones. Me llamó mucho la atención un cartel que rezaba: "no te dejes llevar al lado oscuro", y digo yo: ¿será al ano? Estoy un poco confuso con todo esto, aunque tal vez es porque estoy escribiendo con la luz apagada. Un abrazo (desde mi cuarto).
Muy buen artículo, Mateo.
Está claro que las leyes son necesarias y se las debemos tanto a lo divino como a lo humano. Pero es verdaderamente triste que en nuestra sociedad moderna siga teniendo tanto peso la educación judeocristiana. Esto nos lastra bastante a la hora de dar un salto definitivo al laicismo que tanto queremos para nuestro país.
Por otro lado, ya que hablo de religión, hay un detalle que siempre me ha llamado la atención en el islam. El caso es que en el Corán se dice que el feto recibe el alma a través del arcángel San Gabriel una vez han pasado 120 días desde la gestación. Por tanto el aborto no es considerado un crímen siempre y cuando no han pasado 4 meses. Cada maestrillo tiene su librillo, pues lo mismo con las religiones. Y en este caso en concreto, el islam está a años luz del cristianismo.
Te pongo una noticia que te interesará:
http://www.mundoarabe.org/aborto_islam.htm
Posdata: Escuché tu mensaje (siempre los escucho y opino lo mismo que tú).
A ver si nos vemos otro día.
Abrazos,
J.
¿Lúcido o lucido? Algunas veces dudo de esta tilde. ¿Entonces las cervezas?
--------------
Gracias, querido J., pero deberías quitar el buzón de voz, invento de las compañías telefónicas para hacernos gastar dinero. ¿Para qué lo quieres?, me pregunto. El buzón de voz te hace perder amigos.
Publicar un comentario en la entrada