Esto me hizo recordar que una vez, en 2005, junto con otros escritorzuelos y jovenzanos, fui pagado como público. Un gran trabajo, te lo juro. ¡Me dieron 50 eurazos! Y todo por ver cómo el expectante alcalde de Alcalá de Henares interrumpía en el salón de actos seguido por las cámaras de Tele Madrid (La memoria falla; quizá fuese Tele Alcalá Simplemente) en el mismo instante en que el intelectual Juan Manuel de Prada nos defraudaba vestido de chándal de algodón azul marino (¡Te lo juro otra vez!) aportando pruebas evidentes de que su lectura del Quijote era, en realidad, un mejunje entre las lecturas del Quijote que hicieran Nabokov y Martín de Riquer. Fue mi primer encontronazo con la vaca sagrada de la literatura fascista de este país. El segundo, y más importante, fue en Barco de Ávila, tres meses después. Aunque digan que segundas partes nunca fueron buenas, otro día os cuento ambas, sobre todo la segunda. Hubo ostias y todo, pero volátiles.
Lo sorprendente del caso no es que nos pagaran por aplaudir, cosa que yo no hice, sino que nos pagaran por ir de público, ¿dinero público contante y sonante de las arcas culturales? Ni idea, pero nos pagaron para que la cultura de aquel año tuviera público y el alcalde del PP pudiera entrar en el habitáculo de marras (después de que sus guardaespaldas penetraran en el recinto para ver que, efectivamente, todos cuantos allí estábamos éramos jóvenes con ínfulas de escritor untados con nuestro billete de 50 €) e interrumpir la soberbia elocución del niño viejo (puer-senex en latín) de la literatura, de gran oratoria pero vacío de sentido. A estas alturas, descolgado de aquel laborioso trabajo, desconozco si cuantos estuvieron en la entrega de la medalla cervantina al grandísimo narrador Juan Marsé fueron untados como lo fuimos nosotros el año de la celebración del cuarto centenario de la publicación del Quijote, visto cómo ‘las gastan’ en Alcalá de Henares (¿Lo pillas?).
Como en cualquier trabajo, sería una lástima trabajar de público por la patilla.

2 comentarios:
Mateo me consta que eres un especialista sacándole jugo a lo que no lo tiene; ahora bien, sacarles la pasta a los que si la tienen, es todo un record por tu parte, independientemente de cuál fuere su origen. Enhorabuena artista. Recuerdo de mis partes también para "la Espe".
Hola Mateo. Sabía que eras un especialista en sacar provecho de dónde no lo hay (ligüísticamente hablando) pero sacar pasta de dónde la hay y encima sin que se den cuenta, ya es la ostia. Enhorabuena fenómeno. Recuerdos también de mis partes para "la Espe".
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