lunes 15 de junio de 2009

Carlos Jiménez Arribas: entre halcones y vencejos

Como podréis comprobar vosotros mismos si os acercáis al Retiro, ayer concluyó la Feria del Libro de Madrid. Este año, sin embargo, no ha habido demasiadas sorpresas o novedades literarias más allá de los bestsellers acostumbrados. Se esperaba que los autores de siempre firmasen y firmaron, aunque no hubieran publicado ningún libro bueno este año, tampoco malo, eso sí. Se esperaba que Los hombres que no follaban a las mujeres, de un tal Larsson o Carsson o Bransson –cito de memoria de regreso a Madrid en el tren– iba a llevarse la pasta, y así ha sucedido. Ahora bien, según los periódicos, y a pesar de la crisis, que ya comienza a ser una "crisis fantasma", ese fantasma que recorre no sólo Europa –como pronosticaron erróneamente Marx y Engels al referirse al comunismo, en lugar de al capitalismo– sino el mundo, este año "se han vendido" un 10% más de escritores:

  • "Las ventas de este año –nos dice El País de hoy– se han incrementado un 10% sobre una cantidad fantasma, ya que la organización no facilita cifras oficiales. En un acto de honestidad no bien comprendido al principio, Teodoro Sacristán decidió suprimir esos datos cuando, hace cinco años, se hizo cargo de la dirección de la feria madrileña. Su propio antecesor en el cargo había eliminado ya la polémica lista de autores que más libros firmaban. Algunos escritores se sentían minusvalorados y amenazaron con no volver al Paseo de Coches si no se suprimían las listas. Ante la imposibilidad de contar con datos fiables, así se hizo."

Entonces, ¿qué sucede de verdad en la feria? ¿Cuántos libr
os se venden? ¿Es cierto que los bestsellers salen al mercado con medio millón de copias frente a las mil quinientas de las pequeñas editoriales? ¿Es el autor sueco Stieg Larsson -he preguntado al revisor cómo se llama el autor de Millenium- ese 10% más de ventas con respecto al año anterior que dicen los periódicos y las televisiones, como si repitieran un comunicado, todas y todos el mismo, pero que, sin embargo, no puede ser escrutado en profundidad porque se trata de un «recuento fantasma», una cifra que vive, y vivirá, en la sombra de la organización?

Puestos a imaginar, a mentir y a exagerar, ese 10% de más podría ser interpretado como un síntoma de que la crisis mundial de ZP, jamás diría Rajoy, o el barco donde ZP nos ha metido a todos los seres humanos, comenzara a salir a flote. No es una promesa, ya que para promesas están las que hizo el PP -siempre sgún los periódicos-, que prometen trabajo a los inmigrantes a cambio de que aplaudan a
sus líderes en los mítines. No es de extrañar, pues vivimos en un país que valora positivamente, vistos los resultados en las urnas, a los políticos corruptos, o que tienen problemas con la justicia, léase Camps, léase Fabra. Al menos en esto también están de acuerdo algunos periódicos, no todos: la corrupción económica en este país, al menos la corrupción económica de la derecha, da más votos que quita.


(Fotografía: Carlos Jiménez Arribas, autor de Viaje al ojo de un caballo, en Mongolia.)


Hablando de mercado, un libro se vende y allí va la gente, da igual que el libro sea bueno o sea malo. Basta que en la cola haya dos o tres lectores –o falsos lectores– para que a éstos se una el cuarto lector y a éste se una el quinto lector y a éste se una el sexto lector, y así hasta el último lector, diría Piglia. Algunas editoriales, en efecto, las que saben mucho del negocio y hacen trampa, por cierto, pagan a los-profesionales-de-las-colas para que se sitúen en fila india con el libro de marras bajo el sobaco y así atraer multitudes. Es una cuestión de marketing que ya lo practicaron The Beatles al comprar las copias de su primer sencillo y así entrar en las listas de ventas. Pruébalo si te atreves, escritor de éxito, porque ¿cuál toca esta vez? ¿El de Ildefonso Falcones? ¿El de Ruiz Zafón? ¿El de Antonio Gala? ¿El de J. J. Millás? ¿El de Almudena Grandes? Estos son solamente ejemplos más o menos inventados, claro está, pero reconoceréis que una cola sin gente no es una cola, lo mismo que la Conga de Jalisco no sería la Conga de Jalisco si solamente fuese una persona la que bailara alrededor de las mesas, aunque esta persona llevara la corbata atada en la frente y bailara con la pulcritud y eficacia que todo baile merece, es decir, haciendo el bobo.


No es por criticar, y ya termino, sino por llamar la atención de un fenómeno editorial que ha marcado la diferencia, según los periódicos y las televisiones, este año en la feria. Al menos este fin de semana. Se trata de un autor, Carlos Jiménez Arribas (Madrid, 1966), que ha demostrado valor y coraje al enseñarnos que los libros que no venden librosViaje al ojo de un caballo. Veinte días en Mongolia (Artemisa Ediciones), por ejemplo (un libro que habla de su experiencia en el Parque Nacional de Hustai, a unos cien kilómetros al suroeste de Ulan Bator, observando al último caballo salvaje del planeta)­– también existen. Este no es un motivo para llamarlos ni perdedores ni fracasados. Sería como decir, ahora que está de moda, que el jugador de fútbol que gana cien mil euros al año es un perdedor frente al que gana nueve millones solo porque el que gana millones introduce la palma de su mano entre el sofá y la braga, si la llevara o llevase, de Paris Hilton, y sale en las revistas.


También hay sitio para aquellos autores que prefieren que sean los lectores, el boca a boca, el que funcione. Me hace gracia, por ejemplo, oír hablar de boca a boca a los escritores de bestsellers, sobre todo cuando ves que su libro está en todos cada uno de los escaparates: frente a los halcones y Falcones que habitan las alturas, los Jiménez y vencejos que planean a ras del suelo. Frente a los bestsellers, los worstsellers. Frente al fracaso que parte del éxito, el éxito que parte del fracaso editorial. Esta es una forma de vida muy defendible y respetable.


En estas cosas de los libros, tenía razón Pío Baroja: prefiero ser perro vagabundo que perro de jauría.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho.
Alberto

J. dijo...

Muy bueno tu artículo. Y me a gustado la idea que muestras sobre la creación de un bestseller.
Canetti ya lo explicó: "Varias cosas habrá que decir sobre esta forma extrema de la masa espontánea. Allí donde se origina, en su núcleo propiamente dicho, no es tan espontánea como parece. Pero si prescindimos de las cinco, diez o doce personas a partir de las cuales se originó, el resto sí que lo es. En cuanto empieza a existir, desea incrementar su número. La compulsión a crecer es la primera y suprema característica de la masa".
También habla sobre la desaparición de la masa: "Pues con la misma rapidez con la que surge, la masa se desintegra. En esta forma espontánea, es una entidad vulnerable".
Pensemos también en los trileros y en sus famosos "ganchos". Está clarísimo cuál es el secreto del bestseller (por lo menos parece serlo).
Sería interesante hacer el experimento: intentar que un libro X que no funciona en el mercado, se convierta en bestseller.
No creo que haga falta ningún dinero de promoción, sólo inventiva, picaresca (entiéndase por ingenio) e Internet.
El teatro de firmas frente a una caseta de la Feria sería el inicio, y dado lo sonado que son estos acontecimientos, rápidamente la prensa se haría eco de que en la Caseta X un autor X se está poniendo morado a firmar.

Abrazos

Ricardo León dijo...

Yo debeo ser uno de los 112 lectores-compradores del magnífico libro que ha escrito Jiménez Arribas. sto me hace pertenecer a un pequeño grupo de afortunados, un pequeño grupo que es algo más que un club

J. dijo...

Qué gracia. Acaba de verlo en Buenafuente.
Le dice Andrés a Carlos:
"Espero que tu vida cambie tras tu aparición en este programa".
Y contesta Carlos:
"Espero que no".

Abrazos