Una amiga (saludos) me envió el viernes pasado un correo electrónico titulado «El negocio de la gripe». Se trata de un manifiesto, una arenga, un power point cargado de mala leche, crítica social, científica y política (hoy día es como decir económica) contra los usos y abusos del famoso Tamiflú, cuyo componente básico es el anís estrellado. ¡Menudo veneno! ¿Cuál?, diréis, ¿el medicamento o el archivo adjunto? Ahí lo dejo.
No sé vosotros, pero uno de mis libros favoritos es el Vademecum. En esta novela objetiva con narrador behaviorista se trasluce la psicología de sus diversos personajes. Por ejemplo, de interés general para los drogadictos legales es el capítulo de Tamiflú titulado "Reacciones adversas", donde el narrador behaviorista dice: «No hay información disponible respecto a la seguridad y eficacia de oseltamivir [componente del Tamiflú] en pacientes con alguna afección médica suficientemente grave o inestable que se considere que están en riesgo inminente de requerir hospitalización». Afortunadamente para esta clase de drogadictos sus drogas se novelan, pero desafortundamente para los drogadictos ilegales sus medicamentos vienen sin intrucciones de uso porque es el uso cotidiano el que te da las intrucciones.
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Siguiendo con la crítica literaria, creo que en los prospectos médicamentosos está el estilo narrativo de muchos de nuestros más afamados escritores, como el Ferlosio de El Jarama, por ejemplo. Alguien debería estudiar el estilo tan medicinal como expositivo de su brillante y terapéutica novela. Si el diario íntimo tiende a la subjetividad y el escritor del ensayo, decía Montaigne, es el sujeto del libro, los propectos medicinales y su lista de excipientes tienden a la subjetividad del sujeto que los crea: la empresa como sujeto del medicamento. Porque el Tamiflú es un ensayo sobre las personas, un diario íntimo de Roche que aún está por escribir ya que no se sabe muy bien todavía que sucederá en el alma y el cuerpo de quien lo tome. Si hacemos caso a cuanto dice el narrador behaviorista en el mismo capítulo («No se ha establecido la eficacia de oseltamivir en el tratamiento de sujetos con enfermedad cardiaca crónica y/o enfermedad respiratoria. No se observó en esta población ninguna diferencia en la incidencia de complicaciones entre los grupos de tratamiento activo y placebo») veremos que nos están diciendo que a los enfermos crónicos, esto es, a los grupos de riesgo, no se les asegura que tomando Tamiflú vayan a notar mejoría, más bien al contrario, ampliaran su malestar gripal, debido a sus reacciones adversas -náuseas, vómitos, dolor abdominal, rinorrea, dispepsia e infección del tracto respiratorio, dependiendo de la fase en la que uno se encuentre-, y esto sí puede causarles complicaciones. Y si se nos está obligando legalmente a que tomemos algo auqnue ese algo no sea bueno, como la mierda de comida que nos venden, es porque los medicamentos, como el miedo, son un gran negocio.
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Mientras escribía esto mi hermana me ha enviado un correo electrónico con el mismo archivo adjunto, «El negocio de la gripe». Mi hermana es médico y trabaja en una aseguradora. Como es una persona objetiva, la he llamado por teléfono y le he preguntado qué se habla en los pasillos médicos sobre este tema. Ella me ha dicho lo siguiente: a) que los laboratorios Roche no consiguieron meter en el bolsillo de la OMS el Tamiflú como paliativo contra la gripe común, pero que lo están consiguiendo ahora con la gripe A; b) que para no saturar el sistema con bajas, ya que las bajas de la gripe A podrían ser altas (no así la muerte por la gripe A, que en comparación con otras enfermedades como la malaria o la gripe común, mata menos que la gripe de los pollos) se vacunará a los trabajadores de alto riesgo antes de nada. Y ¿quiénes son esos trabajadores de riesgo?, he preguntado. Los mismos que los de la gripe común, me ha dicho. ¿Entonces estamos hablando de la misma cosa?; c) que el Tamiflú tiene reacciones adversas "muy poco claras"; d) que el genérico del Tamiflú (Roche es dueña de la patente) no ha sido aprobado por la OMS.
Lo cierto es que mientras no se hable de otra cosa más que de la gripe A, tampoco se hablará de la crisis económica, moral y política de nuestra sociedad. Una cosa sabemos: cómo se curan las gripes comunes: paracetamol, cama, sopa caliente, y, si se atreven, una copita de anís (verde), mucho más sano que el Tamiflú (estrellado).
Y si no hubiera o hubiese Anís del Mono, pues Chinchón del bueno.


3 comentarios:
Totalmente de acuerdo.Vivimos en Gilipollalandia. Venía pensando justamente en esto cuando he vuelto de la compra. Es solamente una observación entroncada con la Gripe A y tantas tonterías que hay que tragarse todos los días. He ido al día y he observado que yo era de los pocos, tal vez el único de la cola, que he cogido un par de bolsas para llevar la compra. Los demás, obedeciendo las doctrinas de papá Estado, llevaban sus bolsas de tela y cosas semejantes. He notado un par de miradas censuradoras, como diciendo: "Yo cumplo con la doctrina; tú, no". Tal vez parezca cosa de paranóicos, pero es que así funciona la mente alineada y ridícula de la gran mayoría. Señalar lo evidente: que todas las bolsas que salen de las compras terminan en la basura, sí, pero en forma de continente de la propia basura. La otra opción sería gastarme el dinero por unas bolsas negras que en realidad son prácticamente transparentes y que al final tengo que poner dos.
Esto es aplicable también al negocio del reciclado. ¡Separad los plásticos, los vidrios, los cartones, las latas! Joder, eso lo hacían antes miles de personas y luego lo vendían a las fábricas para ganarse un sueldecillo. Pero no. Papá Estado quería el negocio, y además que otros lo hicieran gratis. Y así un montón de cosas. Si se escarba un poco, se ven las verdades, aunque a la mayoría no le guste porque se limitan a pasar por encima de la mierda. La gripe A es la misma mierda, y lo verdaderamente interesante es ver cómo estas gilipolleces sirven de placebo conciencil para que esa mayoría no tome conciencia de nada que no sean gilipolleces. Y después de esto me voy a lavar las manos, y la boca, que la tengo ya llena de mierda.
Besos sin miedo,
J.
Mateo, rojales!
Si te ofrecen Tamiflu, les pides Relenza.
Yo estoy deseando que una chica enferma me dé un beso y me pegue la gripe A, que no quiero pillarla cuando el resto de la plebe, quiero ser un adelantado, un moderno.
Últimamente me estoy convirtiendo en un experto lector de prospectos y por lo tanto, de literatura medicamentosa, que tiene algo de romanticismo alemán. Como sabes, ajeno al miedo social, cuando todos devolvían sus billetes a México por toneladas, yo compraba los míos a menos de 1/4 de su precio normal, cuando según la prensa todos allá se contagiaban de gripe A, yo me agarraba una buena infección estomacal... y cuando dentro de un par de meses todos los trabajadores se estén pegando para pedir la baja por gripe común... yo ya estaré hasta los ****** de la mía, y tendré unas ganas locas de trabajar... Y es que no hay nada como intentar ir al revés del mundo... (aunque en el fondo vayamos en el mismo barco hierático y terrestre que, entre océanos, nos detiene). Buen post. Un abrazo.
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